OPUS 503: virtuosismo, renovación y tradición

Por David J. Rocha Cortez[1] – Fotos: René Figueroa

Compañías itinerantes de actores, cantantes y músicos internacionales recorrían El Salvador a finales del siglo XIX e inicios del XX. Sus repertorios incluían arias de las grandes óperas europeas, algunas revistas de variedades, comedias ibéricas sobre todo del Siglo de Oro y algunos actos de malabarismo y prestidigitación. Estas compañías colocaron el canto lírico en la escena del entretenimiento popular y el Estado nación moderno capitalizó el gusto occidental por este arte. Esta línea inicial marcó la pauta en el desarrollo de uno de los géneros escénicos con más altibajos históricos en El Salvador.

En el actual panorama escénico del país, OPUS 503 se convierte en el colectivo heredero de esta tradición de cantantes de poco más de un siglo. No solamente por dedicarse al canto lírico, sino porque sus integrantes provienen de la escuela de los maestros Joseph Karl Doetsch y Gladys de Moctezuma, dos nombres imprescindibles en la historia moderna del canto lírico. Tradición y renovación se demuestran sobre el escenario a través de sus altas capacidades técnicas y del conocimiento de la esencia de la ópera.

Inaugurando la primera temporada del 2022 de Teatro Luis Poma, OPUS 503 llevó a escena el espectáculo El amor en tiempos de ópera. El elenco conformado por los miembros de la agrupación José Guerrero, Reny Renderos y Mauro Iglesias y por las cantantes invitadas Conny Palacios, Gracia González, Michelle Tejada. El espectáculo está conformado por una selección de arias de grandes óperas occidentales hiladas por el amor como leitmotiv. Dirigido por Roberto Salomón, en escena se propone un desplazamiento del trabajo clásico operístico cimentado en el figureo principal de los cantantes. En este caso hay un trabajo de conjunto que potencia las capacidades técnicas de los seis integrantes. Hay una mirada de conjunto y un trabajo de equipo. Esto es visible en el trabajo dramatúrgico de organización de las arias y en el ritmo.

La obra es una apuesta escénicamente sencilla lo que le dota de un ritmo ágil y además de posibilidades de adaptación espacial, tomando en cuenta que la ópera necesita del andamiaje clásico de los grandes teatros, infraestructura que pocos espacios brindan en el país. Los trucajes de la escenificación se sostienen en telones corredizos que los mismos cantantes manipulan y en un diseño de luces que generan algunas atmósferas que posibilitan que el canto sea subrayado. Esta sencillez técnica contrasta con la herencia opulenta del canto lírico que, en esta obra, está contenida en el diseño de vestuario.

Las 13 arias interpretadas por los seis cantantes están hiladas por escenas de interacción en las que se nos cuenta la relación entre el amor, la ópera y los personajes y compositores de las mismas. No llega a ser un concierto didáctico pero se nos da alguna información que funciona como preámbulo para ubicar el registro en el que cada pieza se mueve. Cada intérprete logra adentrarse en las arias que le corresponden.

Los integrantes de OPUS 503 tienen momentos fundamentales dentro del espectáculo.  Reny Renderos interpreta La Donna e mobile, del Rigoletto, un aria no solamente difícil por su exigencia técnica sino porque es una de las más conocidas en la historia de la ópera. Renderos no solamente demuestra sus capacidades como cantante sino que le suma un desplazamiento que atraviesa por las butacas del teatro hasta llegar al escenario, mezcla movimiento y canto en un dominio excepcional de la administración del aire y proyección de la voz. José Guerrero se luce en el Votre Toast, de Carmen, interpretando al torero con precisión de movimientos e inmiscuyendo a la audiencia al hacerla parte del aria. La interacción es uno de los hallazgos a profundizar en el espectáculo. Mauro Iglesias nos lleva al mundo de Don Giovanni interpretando Madamina, il catalogo e questo, aria que le permite salir de su registro dramático constante y lo saca de la posición del galán para llevarlo a explorar otras posibilidades interpretativas. Renderos, Guerrero e Iglesias deben explorar en otras posibilidades corporales ya que, a diferencias de las cantantes, ellos utilizan posiciones y movimientos recurrentes en todo el espectáculo. Esto es secundario si pensamos en sus altas posibilidades vocales que quedan más que demostradas durante todo el espectáculo.

En el escenario, vemos el trabajo de las cantantes invitadas. El dúo de Michelle Tejada y Gracia González en la interpretación de Belle Nuit también conocida como Barcarolle, aria más célebre de Los Cuentos de Hoffman de Offenbach, aquí ambas cantantes aparecen al centro del escenario enmarcadas en telones azules y con movimientos casi nulos interpretan el aria que nos evoca el contexto escénico de un viaje en Góndola por Venecia. El profundo sentido de la estética romántica emerge a través del canto de Tejada y González, pues sus tesituras evocan el mundo fantástico que logra combinar diferentes niveles de realidad. En contraste a esta escena, tenemos la interpretación de La Habanera de la ópera Carmen, de Bizet, interpretada por la experimentada mezzosoprano Conny Palacios. La cantante irrumpe en el escenario con fuerza, luce un vestido rojo que es sinónimo de la pasión desbordada del personaje reconocidísimo del arte occidental. Palacios se desenvuelve con total libertad de movimientos y hace uso de una sensualidad particular que tiene su anclaje en el virtuosismo vocal. Sin duda, uno de los momentos más altos de la noche es el aria O mio Babbino Caro de la ópera Gianni Schicchi, interpretada por Gracia González. Este fragmento del espectáculo conjuga todas las virtudes de una puesta en escena de altísima calidad: la interpretación dramática, el vestuario en función de la escena y el virtuosismo de la técnica vocal.

El amor en tiempos de ópera es, sin duda, la demostración de los altos niveles técnicos del canto lírico en El Salvador. Tanto el elenco como el director logran construir un trabajo de conjunto que potencia las posibilidades individuales para ponerlas a dialogar sobre el escenario. Ojalá que al igual que las compañías itinerantes de inicios de siglo, OPUS 503 pueda vertebrar una serie de presentaciones en espacios diversos para que la ópera siga teniendo más audiencias en el país. Quedan cimentadas las bases del legado de los maestros Doetsch y Moctezuma para seguir construyendo la renovación.


[1] Teatrólogo, docente universitario y coordinador de la Escuela de Espectadores del Teatro Luis Poma.

Buscar por categorías

Categorías

Últimas Entradas

Síguenos en Redes Sociales


Archivo

Archivos
Movie, TV Show, Filmmakers and Film Studio WordPress Theme.

Press Enter / Return to begin your search or hit ESC to close

New membership are not allowed.